Las infecciones vaginales son una causa frecuente de consulta ginecológica. Según la American Sexual Health Asssociation, la causa de infección vaginal más frecuente en mujeres entre 15 y 44 años es la vaginosis bacteriana, pero existen otras como la infección por clamidia o la candidiasis vaginal.

Algunos hábitos diarios pueden favorecer la aparición de estas condiciones, por ello, es importante saber cómo prevenir una infección vaginal e identificar qué hábitos pueden ayudarnos a evitar los molestos síntomas que ocasionan.

En este artículo, vamos a conocer la mejor forma de evitar una infección vaginal y cómo cuidar la zona íntima femenina correctamente.

Cómo se contagian las infecciones vaginales

Las infecciones vaginales se producen cuando la vagina se inflama o se irrita por una alteración en el pH o por el uso de productos irritantes que alteren la flora vaginal.

Son varios los factores que pueden favorecer la aparición de una infección vaginal como, por ejemplo:

  • Uso de desodorantes vaginales perfumados, jabones de baño con perfume o no aptos para la zona íntima, papel higiénico con olor o espermicidas. Todo este tipo de productos que entran en contacto directo con la vagina pueden acabar afectando su delicado equilibrio y dando lugar a la presencia de agentes infecciosos.
  • Uso de duchas vaginales, pues al igual que los productos anteriores pueden alterar el pH íntimo.
  • Uso prolongado de ropa interior mojada o ropa de baño, que puede dar lugar a la formación de hongos en la zona. Frecuentar piscinas, baños públicos o hidromasajes también es un factor de riesgo a tener en cuenta.
  • Utilizar ropa interior de materiales diferentes al algodón con frecuencia. Este tipo de materiales no contribuye a la adecuada transpiración de la zona vaginal, haciendo que la humedad se acumule y pudiendo estimular la presencia de hongos.
  • Cambios hormonales, como los producidos durante la menopausia, que pueden alterar el pH vaginal.

Por otro lado, la ingesta frecuente o prolongada de antibióticos puede incrementar la posibilidad de sufrir una infección vaginal. Es importante recordar que los antibióticos no solo combaten las bacterias dañinas, sino que pueden influir en el adecuado equilibrio de la flora bacteriana, por lo que es importante tomarlos siempre bajo supervisión médica y no durante largos períodos.

Tipos de infecciones vaginales

Existen diversos tipos de infecciones vaginales, sin embargo, las más frecuentes son:

Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana es la causa más común de infección vaginal.[1] La vagina tiene una serie de bacterias que ayudan a mantenerla saludable pero, en ocasiones, se produce un desequilibrio entre los tipos de bacterias saludables que hacen que el pH vaginal se vea modificado y que, por consiguiente, se produzca una infección vaginal.

Podemos identificar una vaginosis bacteriana a través de sus síntomas. El flujo vaginal en este tipo de infección suele ser blanco o grisáceo y con un olor muy fuerte similar al del pescado. Además, es posible que al orinar, se sienta picazón o ardor, especialmente, después de mantener relaciones sexuales.

Infección por hongos

Por norma general, una vagina sana presenta levaduras pero, cuando estas proliferan de manera descontrolada, se puede producir una infección por hongos molesta, irritante e incómoda.

Esto es debido a que el pH vaginal ha perdido su equilibrio y la levadura sana de la zona íntima se multiplica de forma desmesurada.

La Candida albicans es el agente que causa entre el 85 y el 90% de las infecciones vaginales por hongos.[2] Por lo tanto, la candidiasis es el tipo de infección por levaduras más frecuente.

¿Cómo identificar una infección vaginal por hongos? En este caso, podrás experimentar síntomas como ardor, picazón o enrojecimiento de la zona. El flujo, además, suele ser espeso, blanco y grumoso, por lo que es fácil de identificar.

Tricomoniasis

Según la Organización Mundial de la Salud, se presentan 143 millones de infecciones por tricomoniasis en el mundo cada año,[3] por lo que se le considera un tipo de infección vaginal frecuente causada por el parásito Trichomonas vaginalis, el cual se transmite mediante el sexo vaginal, oral o anal sin protección.

Por esta razón la tricomoniasis, además de un tipo de infección vaginal, es considerada una ETS. En la mayor parte de los casos no se presentan síntomas, pero cuando se manifiestan pueden incluir secreciones vedes o amarillentas, dolor al tener sexo, mal olor, picazón y ardor al orinar. 

Consejos para prevenir las infecciones vaginales

A pesar de que los motivos del desequilibrio del pH vaginal pueden ser muy variados, lo cierto es que prevenir las infecciones vaginales no es una tarea compleja. Es por eso por lo que, a continuación, vamos a dar una serie de consejos que te ayudarán a evitar las infecciones íntimas:

Usar productos de higiene íntima adecuados para la zona vaginal

El exceso de higiene en la zona vaginal, especialmente cuando no se usan productos especialmente desarrollados para el área vaginal, puede reducir las bacterias de la mucosa vaginal y favorecer las infecciones vaginales.

Es importante limpiar la vagina con geles o jabones especialmente indicados para esta área y hacerlo con moderación, sin abusar de estos productos. Además, se recomienda que el producto elegido contenga prebióticos que ayuden a mantener el adecuado equilibrio en la flora vaginal.

No uses duchas vaginales

No se recomiendan las duchas vaginales porque alteran el ecosistema de esta zona y hace que las mujeres estén más expuestas a posibles infecciones. En este sentido, se recomienda no utilizar este producto dentro de la rutina de higiene íntima.

Utiliza el condón en tus encuentros sexuales

Algunas infecciones vaginales, como la tricomoniasis o la clamidia, se trasmiten mediante el sexo oral, vaginal y anal con alguien infectado.

El único método anticonceptivo capaz de reducir el riesgo de contraer una ETS es el condón, por lo que se recomienda usarlo durante las relaciones sexuales, especialmente cuando son con parejas ocasionales.

Si quieres saber más acerca de como evitar este tipo de infecciones, te invitamos a leer nuestro artículo Cómo prevenir las ETS.

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Cuida la higiene íntima después de mantener relaciones sexuales

A pesar de que no te apetezca levantarte de la cama después de mantener relaciones sexuales, es importante cuidar la higiene íntima al terminar. ¿Por qué? Pues porque el semen tiene un pH más alcalino que la mucosa vaginal, lo que quiere decir que, al entrar en contacto, puede alterar el pH vaginal.

Además, la humedad y los restos de fluidos aumentan el riesgo de contraer infecciones. Mantener la zona húmeda te hace estar más expuesta, por lo tanto, es fundamental que después de tener sexo, laves la zona vaginal con agua y un poco de jabón neutro o íntimo para eliminar los restos de fluidos.

No uses lencería muy ajustada o de materiales que no sean algodón

El uso de prendas muy ajustadas también favorece la infección vaginal. A lencería muy ajustada aumenta la sudoración en la zona íntima, por lo que esta se mantiene húmeda durante más tiempo y ayuda a que el pH vaginal se desestabilice.

Es por eso por lo que siempre se recomienda llevar ropa de nuestra talla y de algodón. El algodón es el material más recomendable al no contener químicos y ser hipoalergénico. No irrita la piel, no causa alergias y deja que la zona transpire adecuadamente.

Evita los productos perfumados y los espermicidas

Las compresas, papel higiénico, las toallitas o los desodorantes perfumados, pueden acabar alterando el pH vaginal si se usan con frecuencia. Si quieres prevenir una infección vaginal es recomendable no utilizarlos.

Además. No se recomienda el uso de espermicida, pues también puede afectar la flora vaginal, en su lugar opta por otros métodos anticonceptivos.

Seca bien tu zona íntima y no la mantengas húmeda por mucho tiempo

Para evitar la presencia de hongos, es recomendable secar bien la zona vaginal tras el baño y evitar al máximo cualquier residuo de humedad.

Del mismo modo, es conveniente evitar pasar mucho tiempo con ropa de baño o prendas húmedas.

Cambia los tampones y compresas con frecuencia

Colocar tampones o compresas nuevas cada 4 a 6 horas es un hábito importante para mantener la higiene íntima que, además, ayudará a limitar la proliferación de bacterias en la zona vaginal.

Cuidado con la toma frecuente de antibióticos

Uno de los efectos secundarios de los antibióticos es, precisamente, la alteración del ecosistema vaginal. Esto ocurre porque los medicamentos antibióticos pueden eliminar los patógenos beneficiosos alterando la flora vaginal.

En el caso de tener que tomarlos, es recomendable consultar con el médico la posibilidad de utilizar prebióticos vaginales como medida de prevención.

 

[1]-2 Tratamiento de las infecciones ginecológicas. Revisión. Juana Benedí, Sagrario Martín-Aragón. Publicado en Elsevier.

[3] World Health Organization, Sexually transmitted infections (STIs) Fact Sheet.  Published 3 August 2016.