Herpes genital: contagio, síntomas, tratamiento y prevención

como protegerte del herpes genital_Durex

¿Sabías que si tu pareja tiene herpes bucal y mantiene sexo oral contigo podría contagiarte de herpes genital? Esta enfermedad de trasmisión sexual es frecuente, en 2016 la Organización Mundial de la Salud estimó que más de 500 millones de personas a nivel mundial viven con esta infección[i] , por eso si eres sexualmente activo es importante que sepas cómo se contagia el herpes genital, cuáles son síntomas y el tratamiento y cómo prevenir esta enfermedad de transmisión sexual. Sigue leyendo para descubrirlo.

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital es una de las enfermedades de transmisión sexual o ETS más frecuente y contagiosa, sin embargo, debido a que en la mayor parte de los casos no se presentan síntomas, son muchas las personas que no saben que están contagiados, aumentando así la posibilidad de transmitir la enfermedad.

Esta enfermedad es causada por dos tipos de virus: el VHS-1, el virus del herpes simple tipo, que afecta a la boca y a los labios, pero que se puede transmitir a los genitales, y el VHS-2, el virus del herpes simple tipo 2, que normalmente causa el herpes genital y se transmite con el contacto con la piel o a través de secreciones orales y genitales.

¿Cómo se contagia el herpes genital?

El herpes genital puede contagiarse en una relación sexual vaginal, anal u oral y puede producirse incluso si tu pareja no muestra síntomas de la infección. El virus del herpes a menudo se encuentra en la boca, infección conocida como herpes oral, y se puede transmitir a los genitales a través del sexo oral.

La infección puede producirse si se entra en contacto con el virus presente en:

  • Una llaga de herpes.
  • Saliva si se tiene un herpes en la boca o secreciones genitales si se tiene un herpes genital.
  • La piel de la zona bucal si se tiene un herpes en la boca, o la piel de la zona genital si se tiene un herpes genital.

¿Cuáles son los síntomas y las consecuencias del herpes genital?

El herpes genital no suele presentar síntomas o son tan leves que incluso se confunden con picaduras. El primer brote suele suceder entre dos días a dos semanas tras la infección y los síntomas incluyen:

  • Disminución de las ganas de comer.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Dolores musculares en la espalda baja, los glúteos, los muslos o las rodillas.
  • Ganglios linfáticos inflamados y sensibles en la ingle.

Las consecuencias de contagiarse de esta enfermedad pueden incluir:

  • Brotes de herpes: si padeces esta ETS es posible que tengas brotes varias veces al año.
  • Mayor riesgo de VIH: Una persona con herpes genital está más expuesto a contagiarse de otras enfermedades de transmisión sexual como el VIH. 
  • Infección de recién nacidos: Las mujeres con un brote de herpes genital activo al momento del parto, podrían contagiar el virus al recién nacido durante el parto natural.

¿Cómo se diagnostica el herpes genital?

El herpes se puede diagnosticar a través de las úlceras o ampollas cutáneas.

Los exámenes médicos incluyen:

  • El cultivo del líquido de una ampolla o la úlcera abierta.
  • Reacción en cadena de la polimerasa (RCP), realizada en el líquido de la ampolla.
  • Exámenes de sangre en los que a través de los niveles de anticuerpos se puede identificar si una persona está infectada.

¿Cómo debe tratarse el herpes genital?

Aunque no existe una cura para el herpes genital, hay remedios para evitar las úlceras y para disminuir los brotes, por eso es importante acudir a tu médico de cabecera o a los especialistas en urología y dermatología si sufres algún síntoma. Solo un profesional médico podrá indicarte el tratamiento adecuado según tu condición particular.

¿Cómo prevenir el herpes genital?

Aunque no existe un método 100% efectivo para prevenir el contagio de herpes genital salvo la abstinencia sexual, protegerse durante el sexo usando el condón es la alternativa más eficaz para disminuir el riesgo de contagio.

El uso correcto del condón es clave para reducir las probabilidades de infección en este tipo de enfermedades, sin embargo, solo protege el área del cuerpo que cubre, además solo los condones de látex previenen la infección, aquellos elaborados con otros materiales no ofrecen esta protección contra las enfermedades de transmisión sexual. Es importante tener en cuenta que, para reducir el riesgo, se debe usar bien el preservativo, por eso te invitamos  a consultar nuestros artículo Cómo poner un condón paso a paso para que tengas presente su adecuada utilización.

De igual modo, es importante reducir al mínimo aquellas situaciones en las que el preservativo podría romperse, por eso en nuestro artículo Por qué se rompe el condón te explicamos con detalle lo que debes saber para conseguirlo.

Además, puedes usar el condón femenino para reducir el riesgo de transmisión del herpes genital. En cualquiera de los dos casos, es importante utilizar el preservativo durante cada relación sexual y en todo el encuentro, de lo contrario estarás expuesto a contraer una enfermedad de transmisión sexual durante el intercambio de fluidos.

Recuerda siempre consultar con un médico si tienes dudas. Y no olvides hablar abierta y honestamente con tu pareja si sufres esta enfermedad incluso si no presentas síntomas.

 

[i] World Health Organization, Sexually transmitted infections (STIs) Fact Sheet

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