Diagnóstico de las ETS: pruebas y a qué medico ir

Los métodos anticonceptivos son una herramienta para mantener relaciones sexuales ayudado a prevenir un embarazo no deseado. Sin embargo, solo el preservativo nos protege de las enfermedades de transmisión sexual, a pesar de ello son muchas las personas que tienen sexo sin usar el condón, lo que ha conducido a un incremento en los casos de ETS en nuestro país. Según la Academia Española de Dermatología y Venerología, en España 1 de cada 4 jóvenes contraerá una infección de transmisión sexual antes de dejar el instituto.[1] Si has mantenido una o varias relaciones sexuales sin protección, es normal que te preguntes si existen pruebas para saber si tienes una enfermedad de transmisión sexual o cómo se diagnostican las ETS.

Una enfermedad de transmisión sexual es una infección que puede estar provocada por agentes como virus, bacterias, parásitos u hongos. De hecho, actualmente existen más de 20 tipos de ETS, por lo que dependiendo de la enfermedad que se trate, se pueden requerir unas pruebas u otras para el diagnóstico de las ETS. Sigue leyendo este artículo si quieres saber qué tipo de pruebas son las más comunes y a qué médico ir para realizarlas.

¿A qué médico ir para el diagnóstico de un ETS?

Cuando una persona sospecha que ha podido contraer una ETS, es normal que quiera realizarse las pruebas pertinentes para averiguar si de verdad está o no infectada. Pero ¿a qué médico debemos ir para el diagnóstico de una ETS?

Generalmente, los médicos que se encargan de realizar las pruebas pertinentes para diagnosticar una enfermedad de transmisión sexual son el ginecólogo o el urólogo. Sin embargo, también podemos recurrir al dermatólogo en caso de señales sospechosas en la piel o comenzar visitando al médico de cabecera manifestándole nuestras inquietudes, este especialista podrá derivarnos al médico que considere pertinente según el caso.

Cuándo solicitar una prueba de diagnóstico de ETS

Una de las principales razones para solicitar una prueba de diagnóstico de ETS es haber practicado relaciones sexuales sin preservativo, ya sea vía vaginal, anal u oral, pues basta con un solo encuentro con una persona infectada para contagiarte. Además de este motivo, también es recomendable solicitar este tipo de pruebas en los siguientes casos:

  • Tener (o haber tenido) varias parejas sexuales: practicar relaciones sexuales sin protección con diferentes personas se considera un factor que aumenta el riesgo de padecer una ETS. Si este es el caso, además de implementar el uso del condón durante el sexo, es recomendable que te realices un chequeo de rutina para descartar cualquier infección sexual.
  • Si tu pareja tiene una ETS: en este caso es imprescindible que te realices todos los exámenes de diagnóstico que el especialista considere oportunos, así como los tratamientos médicos que te indique.
  • Si presentas síntomas de contagio: muchas ETS son asintomáticas. Sin embargo, es recomendable examinarte en los casos donde presentas dolor durante el sexo, molestias en la parte baja del abdomen, sangrado vaginal, dolor al orinar y la aparición de llagas o manchas en los genitales o recto.
  • Uso de juguetes sexuales compartidos: si dichos objetos han entrado en contacto con los fluidos de una persona infectada y posteriormente se han utilizado sin ningún tipo de desinfección o método de barrera como el condón, es probable que exista riesgo de contagio.
  • Uso compartido de jeringas: este tipo de práctica favorece el contagio de ETS como la hepatitis B o el VIH. Por ello, si has utilizado la misma jeringa que otra persona, son recomendables estas pruebas.
  • Haber padecido una ETS anteriormente: las personas que cuentan con antecedentes de enfermedades de transmisión sexual son más propensas a desarrollar nuevas infecciones de esta índole. Por lo tanto, si tú o tu pareja habéis padecido alguna ETS con anterioridad, es recomendable un chequeo anual para descartar cualquier nuevo contagio.

Este tipo de pruebas no suelen estar incluidas en los chequeos médicos habituales, por lo que es conveniente hablar con nuestro médico para solicitarlas. Recuerda que no debes sentir ningún tipo de vergüenza de tener estas conversaciones con tu especialista, los médicos atienden día a día este tipo de dudas acerca del diagnóstico de las ETS y podrán orientarte acerca de las pruebas indicadas y cuál especialista visitar en caso de ser necesario.

Diagnóstico de las ETS: qué pruebas se realizan

Las pruebas para diagnosticar una ETS suelen ser rápidas, sencillas y generalmente no suelen provocar ningún tipo de molestias. Para diagnosticar una infección sexual el médico determinará qué pruebas necesitas, ya que cada tipo de ETS puede requerir exámenes específicos. A continuación, te explicamos los tipos de pruebas más comunes para diagnosticar una enfermedad de transmisión sexual:

  • Análisis de orina: consiste en detectar una ETS a través de una muestra de orina.
  • Análisis de sangre: a través de una muestra de sangre, pueden diagnosticarse ETS como el VIH, la hepatitis o la sífilis.
  • Hisopado bucal: esta prueba se realiza principalmente para diagnosticar el VIH y consiste en raspar la parte interna de la mejilla.
  • Reconocimiento físico: el personal sanitario examinará el área genital para comprobar si tienes protuberancias como llagas, verrugas o secreciones.
  • Examen de llagas: si tienes estas heridas, el médico tomará una muestra del líquido que contienen para analizarlo.
  • Hisopo para secreciones uretrales, vaginales o rectales: este tipo de muestras pueden diagnosticar enfermedades como la clamidia.

Recuerda que, si el médico lo considera necesario, podrán realizarse otros exámenes para confirmar o descartar la presencia de ETS. Lo importante es que te dejes guiar por el especialista y consultes en todo momento cualquier duda que puedas tener durante el proceso.

Consejos para prevenir una enfermedad de transmisión sexual

Actualmente, no existe ninguna forma de prevenir el contagio de una ETS al 100%. Sin embargo, podemos reducir las posibilidades de contagio con estas recomendaciones:

  • Utilizar el preservativo de manera correcta: este método puede reducir entre un 80 y 90%[2] las posibilidades de contagio si lo utilizas correctamente. Para ello, te recomendamos que leas nuestro artículo sobre cómo poner un condón paso a paso.

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  • Revisiones periódicas: si eres sexualmente activo, acude al médico para realizarte revisiones periódicamente. De esta forma, podremos descartar y prevenir posibles infecciones.
  • Vacúnate: existe la posibilidad de vacunarte contra enfermedades como el virus de papiloma humano o VPH y la hepatitis B. Consúltalo con tu médico de cabecera.
  • No compartas objetos personales sensibles a la transmisión de fluidos: evita compartir jeringas para reducir el riesgo de contraer VIH o hepatitis, o juguetes sexuales, los cuales contienen fluidos que pueden conducir al contagio de ETS si la persona está infectada.

 

[1] Nota de prensa de la AEDV, 8 de agosto de 2016.

[2] Eaton EF, Hoesley CJ. Barrier Methods for Human Immunodeficiency Virus Prevention. Infect Dis Clin N Am 2014; 28: 585–599.

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