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Una segunda piel

Todo acerca de los preservativos

Los preservativos masculinos y femeninos son el único anticonceptivo que previene el contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS). Hay de varios tamaños, sabores y modelos, y algunos retardan el orgasmo masculino o aumentan el placer del hombre y la mujer.

Los preservativos son muy fáciles de usar. Guárdalos en una cajita metálica o un estuche especial y no en la cartera o una bolsa, ya que podrían estropearse. Lee las instrucciones del envase y comprueba la fecha de caducidad.

Antes de ponerte el preservativo lávate las manos, tanto por higiene como para eliminar residuos si habéis estado jugando con aceite de masaje u otra sustancia grasa (¿helado?) para evitar que se rompa.

Póntelo antes de la penetración para poder jugar alegremente en los preliminares (pero no esperes demasiado, ya que puede secarse).

Rasga el envase por la parte dentada. Ten cuidado con las uñas, los dientes y los objetos afilados como joyas y piercings. 

"No reutilices nunca un preservativo: si te espera una noche larga, acapara existencias."

Comprueba que el preservativo esta collocado correctamente. Si tienes dudas, sopla para desplegarlo un poco, así podrás ver en qué dirección está enrollado.

Aprieta el extremo del preservativo para sacar el aire y, sin dejar de apretar, ponlo en la cabeza del pene y ve desenrollándolo con la otra mano.

Si notas que vuelve a enrollarse durante la penetración, desenróllalo de nuevo inmediatamente. Si se saliera, para un momento, empújalo por la parte abierta y ponte uno nuevo.

Cuando el hombre haya eyaculado, y antes de que el pene pierda la erección, sujeta el preservativo por la base y retíralo. Después anúdalo, envuélvelo en papel higiénico y tíralo a la papelera (no por el retrete, piensa en verde). No reutilices nunca un preservativo: si te espera una noche larga, acapara existencias.

Si aún tienes dudas, haz clic aquí para ver cómo se pone un preservativo.