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La vida sexual de tus sueños

Convertir fantasías en realidad

Casi todo el mundo tiene fantasías sexuales, desde ver a su pareja en calcetines y tirantes hasta puestas en escena más elaboradas con objetos fetichistas para dar y regalar. Aunque es mejor mantener algunas en secreto (una orgía con las amistades de tu pareja, por ejemplo), compartir algunos de tus deseos más inconfesables es una forma magnífica de afianzar el vínculo con tu pareja.

Hay muchas maneras de abordar este tema: si la timidez os impide hablarlo cara a cara, intercambiad textos subidos de tono o recurrid al teléfono o un programa de chat, o bien compartid material erótico. Sea cual sea el método elegido, empieza por las fantasías más inocentes y, según la reacción de la otra parte, ve subiendo el listón.

Si tu pareja te respeta no te juzgará, pero como cada persona es un mundo eso no significa que compartáis los mismos deseos. Si rechaza una idea, no lo culpes ni te enfades. Intenta llegar a un punto medio o plantéale hacer realidad vuestras fantasías por turnos: ahora tú, ahora yo.

"Sea cual sea el método elegido, empieza por las fantasías más inocentes y ve atreviéndote cada vez más según cómo reaccione tu pareja."

Si decides materializar tu fantasía, infórmate todo lo que puedas con anterioridad y plantéate los posibles efectos a nivel físico y emocional. Puede que te conformes con inspirarte en alguna situación que hayas imaginado para susurrar palabras subidas de tono a tu pareja.

Ten siempre en cuenta la reacción de tu pareja. Que acceda a probar algo no significa necesariamente que vaya a gustarle: no dejes que tu excitación te haga adoptar una actitud egoísta ni relegues sus deseos en favor de los tuyos. Y, a la inversa, no te sientas en la obligación de aceptar si algo no te apetece. Es mejor apostar por la honestidad (sin faltar al respeto ni juzgar a la otra parte) que ignorar las propias necesidades.

Convertir las fantasías en realidad es divertido, pero si las cosas no salen según lo esperado (o, a veces, aunque lo hagan) puede que descubras que el poder de la fantasía se desvanece al contacto con la realidad. Piensa si te conviene arriesgarte a perder a alguien que sabe cómo excitarte y satisfacerte por algo efímero al fin y al cabo.

Si aun así decides seguir adelante, háblalo detenidamente con tu pareja y comprueba su reacción. Si ves que no está por la labor, no sigas por esos derroteros (y no te dejes el sentido del humor en la puerta del dormitorio). Relájate, háblale con claridad y honestidad y puede que tu vida sexual tome una nueva dimensión.